martes, 23 de junio de 2015

La noche de San Juan



La Noche de San Juan
(relato breve)

Cada 23 de de junio se vienen a su memoria los más hermosos recuerdos de una infancia y juventud inolvidable. Ellos bañados con el calor del fogón corriendo alborotados, muy abrigados y bajo la mirada vigilante de los padres y abuelos. Fuegos artificiales, estrellitas que brillan al igual que sus ojos inocentes. Una campera roja, la otra azul... un neumático que arde tan rápido. Papelitos escritos con los deseos de los amigos que van quemando uno a uno para que se cumplan al llegar  al cielo en forma de humo. Algo viejo que arde para traer lo nuevo. Risas y bullicio de niños.
De pronto, esa misma noche trae consigo el recuerdo del primer amor, aquel que besó sus labios por primera vez, con el que se va descubriendo lo que es sentir amar y ser amada. Una bufanda blanca rodea sus cuellos, un beso de despedida junto a una promesa de estar juntos siempre, como testigo la montaña más alta de la ciudad, y la nieve que hace recordar que el invierno puede ser eterno cuando se esta en aquella lejana cúspide.
Y, música fuerte, amigos, baile, algo de alcohol, gente desconocida alrededor que ella misma no sabe ni de donde sale ni porque esta ahí, pero si huye de todo, y lo hermoso puede ser también cruel.
Vida de mentiras, viendo sólo por una ventana como las fogatas arden, su corazón con ganas de estar ahí pero no es posible, la cárcel del engaño la esta cercando.
De pronto,  la luna en su cuarto menguante vuelve a crecer junto a la esperanza de volver a sentir el calor del fuego tomados de la mano contemplando el ardor, sintiendo el calor que llega allí lejos donde también están sus sueños. Y nuevas promesas, palabras de amor, cuerpos que se conocen por primera vez y se aman con locura, un futuro juntos, pero tan lejano que nunca llegó a ser posible y se esfuman como el humo de aquellas fogatas.
San Juan, noche fría y dorada, con olor a madero quemado, a salchichas asadas, a ponche, a pólvora, a ilusión.
Esta noche, la más fría del año el cielo pedirá el calor de la hoguera para calentar su penumbra y su alma sentirá de nuevo aquellos recuerdos que le dejaron la mejor huella y el mejor recuerdo de lo que es el amor.

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